La vida es una dádiva


Alguien me dijo, o quizás lo leí, lo copié, lo oí, o lo adopté, que “la muerte no es sino el agradecimiento a la vida, es darle las gracias y ponerse a descansar de haber vivido”. Después de los ochenta uno comienza a convencerse de que la muerte no hace excepciones. Ese pensamiento o convicción, lleva a que uno quiera recuperar tiempo de vida, regresando al pasado con la idea o la excusa, de emitir señales al futuro. Para ello es necesario que otros se asomen a lo que uno dejó escrito en documentos que hablan de lo que uno pensó cuando vivía. Es decir, que nos lean, lo cual como maestro académico, es algo que pongo en seria duda. De todos modos, mirar hacia atrás tiene facultades terapéuticas y es una actitud que se intensifica si uno es agradecido. En resumen, al mirar hacia atrás, uno da las gracias por lo vivido. Entre que nos vamos y que no nos acabamos de ir, al dejar algo dicho también dejamos ver la vida de los otros. Es propio del maestro preocuparse por los que van llegando a ver qué de la vida les platica la vida.


La vida es una dádiva
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Barajando palabras
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Plantado en el presente
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Ya no está allí
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La escalera
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Un mundo diferente
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El tiempo
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Mi ropero
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El solitario
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Adiós, verano
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Fuera del tiempo
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28 de febrero
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Allá en mi casa
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Y ya no yo
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Poemas viejos
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Un Día  (retrato para el álbum de familia)