La escalera


Me admiro, me festejo
y agradezco
poder subir por la escalera 
hacerlo paso a paso
peldaño por peldaño
mirando mientras subo,
la madera. 

Decido apurar el paso
mi ritmo cambia
como el cuerpo pidió
y así lo quiso, 
para alcanzar 
el siguiente piso.

Subo y bajo 
escalones
contento que mis piernas
me respondan.
Nada me espera arriba
tampoco abajo
me gusta el cuerpo,
mi cuerpo haciendo caso.

La vida 
botón de nácar fino 
va en hilera 
la vida hecha de lino
y de madera.

La vida 
fresca como una camisa
que abotonamos 
y desabotonamos 
no importa si subimos 
o bajamos.

Las piernas que responden
dibujando en el rostro 
una sonrisa
el pecho abrigado
con botones y ojales 
en hilera
al pie de la escalera.