Barajando palabras


Oye,  -¿oyes?- 
no voy a decir nada
pon atención 
se todo oídos 
y entre la amalgama 
de hamacas y trapecios
deja que digan su palabra
los silencios.

No están callados
son elocuentes
se mecen, se menean 
parece que ejecutan 
siempre una tonada 
pero es otra siempre
no importa 
quién la siembre.

Matices, tempo, 
escalas,
se parecen, evocan
resuenan 
ninguna es mala 
el mínimo sonido
siempre cambiante
es una sinfonía 
con sentido.

La música retorna 
se hace presente
la escuchamos llegar
montada en el silencio.
Vive con/en nosotros 
reacciona diferente
con su pauta,
transversa como flauta.

“A veces me pregunto, 
que pasaría…” 
verso primero
que evoca, invoca 
y llama
“cuando salgo a los campos
me acuerdo…”
y el ritmo del poema 
que declama
se hace presente 
impone su verso
al que lo escucha 
o lo interpreta. 
La música girando 
como ruedas
de una bicicleta.

Es la sagrada 
musicalidad del poema
que llega montada  
en el silencio
nosotros tan ufanos
barajando palabras
con las manos.