Barajando palabras
Oye, -¿oyes?- no voy a decir nada pon atención se todo oídos y entre la amalgama de hamacas y trapecios deja que digan su palabra los silencios. No están callados son elocuentes se mecen, se menean parece que ejecutan siempre una tonada pero es otra siempre no importa quién la siembre. Matices, tempo, escalas, se parecen, evocan resuenan ninguna es mala el mínimo sonido siempre cambiante es una sinfonía con sentido. La música retorna se hace presente la escuchamos llegar montada en el silencio. Vive con/en nosotros reacciona diferente con su pauta, transversa como flauta. “A veces me pregunto, que pasaría…” verso primero que evoca, invoca y llama “cuando salgo a los campos me acuerdo…” y el ritmo del poema que declama se hace presente impone su verso al que lo escucha o lo interpreta. La música girando como ruedas de una bicicleta. Es la sagrada musicalidad del poema que llega montada en el silencio nosotros tan ufanos barajando palabras con las manos.