La escalera
Me admiro, me festejo y agradezco poder subir por la escalera hacerlo paso a paso peldaño por peldaño mirando mientras subo, la madera. Decido apurar el paso mi ritmo cambia como el cuerpo pidió y así lo quiso, para alcanzar el siguiente piso. Subo y bajo escalones contento que mis piernas me respondan. Nada me espera arriba tampoco abajo me gusta el cuerpo, mi cuerpo haciendo caso. La vida botón de nácar fino va en hilera la vida hecha de lino y de madera. La vida fresca como una camisa que abotonamos y desabotonamos no importa si subimos o bajamos. Las piernas que responden dibujando en el rostro una sonrisa el pecho abrigado con botones y ojales en hilera al pie de la escalera.