28 de febrero


A Lyl y Martín

Nunca jamás terminará este día
no dejará de ser esta mañana
de sol atravesando la ventana
tu mano cuna de la mano mía.

No pasarán las horas
sobre el piano el tiempo detenido
imposible mañana, no hay olvido
en este espacio inmóvil donde estoy.

Notas y acordes quedaron en el aire
sombras impresas encima de un papel
somos imágenes, un grupo de retratos

hoy, ahora, en este instante fiel,
es un momento trémulo, un vibrato,
mi mano abandonada en el mantel.